viernes, 25 de noviembre de 2011

EL PERRO DE KAFKA

El señor K es un hombre de costumbres exactas: le encanta pasear
con su perro todos los días por el mismo sitio a la misma hora.
El perro del señor K es un perro de costumbres exactas: le encanta pasear
con su dueño y orinar todos los días en el mismo árbol y a la misma hora.
Al señor K le gusta rascar el cráneo de su perro.
Al perro del señor K le gusta frotarse el cráneo con los dedos de su dueño.
Al señor K le gusta estirar los pies cuando se sienta en el sillón.
A su perro le gusta despulgarse cuando se tumba en el sofá.
Al señor K le gusta fumar mientras lee.
Al perro del señor K le gusta aspirar el humo mientras su dueño lee.
Al señor K le gusta su perro, quizá sacado de un cuadro de Velázquez.
Al perro del señor K le gusta su dueño, quizá sacado de un cuadro de El Greco.
Al señor K le gusta conversar con su perro.
Al perro del señor K le gusta gruñir a su amo.

Nunca discuten, ni se llevan la contraria: ambos forman una sociedad, sin herederos,
que quizá pase a la historia por no tener nada de particular.

Un día, el señor K soñó que hablaba con su perro:

-Dime, querido amigo, si supieras hablar, ¿adónde dirías que conduce esta escalera?
-Hmm, nunca he visto esta escalera, por tanto, no puedo decir adónde conduce.
-Aún así, ¿adónde dices que va?
-Hmm, lo ignoro.
-¿Crees que debo subir para saberlo?
-Hmm, debes subir para saberlo, pero no creo que debas subir.
-¿Por qué?
-Hmm, porque entonces habrás agotado el tema de conversación conmigo, porque, de todo lo que es posible que conozca, es lo único que desconozco.
-¿Por tanto?
-Hmm, sal de tu sueño.
-No puedo.
-Hmm, ¿por qué?
-Porque estoy dormido.
-Hmm, pues despierta.
-No puedo.
-Hmm, ¿por qué?
-Porque aún no ha terminado el sueño.
-Hmm, ¿y cuándo terminará?
-Cuando suba las escaleras.