domingo, 17 de junio de 2012

ISIS, LA ESFINGE MISTERIOSA

En la caverna se procede a la renovación del misterio sagrado.
- ¿Has matado al padre? -pregunta, en un susurro apenas, Yocasta.
- Claro, como es la costumbre -responde quedamente el príncipe-; Layo apenas sintió una punzada en el corazón...
Edipo se sienta al estilo de los escribas, con las piernas cruzadas.
- ¿Sabes lo que le ocurrió a Tiresias?
- Se quedó ciego por revelar los divinos misterios.
- Bien, bien, y ahora para finalizar deberás responder a la famosa pregunta ante la cual todo hombre puede perder su insignificante vida; dime Edipo ¿cuál es el animal...
- Que bla, bla, bla.
- ¿Eh?
- Es un cuento muy viejo...
Les interrumpe, en la profundidad de la caverna, adonde no llega la luz de las antorchas, la voz tenebrosa que penetra en los huecos del alma:
- ¡Ah! ¿Si? -se burla la poderosa Esfinge-, y dime escoria inmunda ¿Cuántas diosas conoces?
Con un ligero temblor en su voz y en las piernas contesta Edipo:
- Diosa solo hay una, pero bajo las tres formas, ninfa al rocío de la mañana, esposa del Sol al mediodía, anciana a la luz de la Luna.
Un coro de vírgenes vestales con coronas de mirto rodea a los desposados;
repiten sin cesar la fórmula secreta:
- El cuadrado cierra el círculo..., el altar se duplica..., la flecha viaja en las tres direcciones..., hacia el cielo..., hacia la tierra..., hacia el inframundo.
Edipo coronado coge un puñado de ceniza  de una cratera todavía ardiendo y la esparce a los cuatro vientos; un resto de hollín enrojece sus ojos y disimula una lágrima.
- Por la diosa Blanca, por la triple diosa, Virgen, Madre, Santa.
Una risa infernal sacude las entrañas de la cueva..., en el bosque sagrado, junto a un manantial, la breve carrera de un ratón despierta de su sueño leve a una lechuza y canta...

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