Siempre
me sorprendió cuando Sam, el jardinero, para detener un combate en buena lid
como los que disputábamos en el patio de la escuela, entre Kris, el niño rico,
y yo, dijera "tiempo muerto", como si se tratara de un pájaro frito
en el sombrero de un prestidigitador. Solía ocurrir cuando estaba a punto de
colgar un crochet de izquierdas, mi golpe supersecreto, directo a la mandíbula
de mi futuro Jefe en la empresa Standard Hill Company. Dejemos ahora en
suspenso mi famoso uppercut. Mi trabajo con tiempos negativos nos lo puede
permitir.
(Si
quieres seguir leyendo tienes que darme la contraseña de tu correo electrónico,
o bien depositar una fianza de tan solo 21'99$)
No hagas
caso, es una broma de cuando estudiaba en Silicon Villey.