jueves, 15 de diciembre de 2011
MIS QUERIDOS MALDITOS
Cuando Rodin proyectó
“la catedral”
se quedó sin manos.
Se dice de Kafka que soñó a Praga,
abrió todas las puertas como una pesadilla,
maldijo en las mil lenguas del Danubio,
se dice de Kafka que perdió a Praga.
Fleming definía el amor
como un instinto estereotrópico:
el deseo de apoyarse
en algo sólido.
Rimbaud
se fue al infierno
por un beso,
el beso de Verlaine.
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jueves, 20 de octubre de 2011
CUENCA ENCANTADA
¿Eres hombre de asfalto
barro de hombre
o cuento de vieja
cantándole a la hoguera?
barro de hombre
o cuento de vieja
cantándole a la hoguera?
Camina, hombre de piedra.
¿Eres esclavo de la luz y de la idea
tesorero de soles y costumbres
o sombra
que apenas llega se desvanece?
Camina, hombre de niebla.
Soy de un camino perdido
más allá de las estrellas.
El camino que transitan
los caballeros de piedra.
¿Eres esclavo de la luz y de la idea
tesorero de soles y costumbres
o sombra
que apenas llega se desvanece?
Camina, hombre de niebla.
Soy de un camino perdido
más allá de las estrellas.
El camino que transitan
los caballeros de piedra.
viernes, 14 de octubre de 2011
Idea de Conjunto
Alguien a tu lado engulle una naranja:
“no te dejes apresar por su dulzura
-le dices susurrante-,
la cosecha de este año fue peor”.
La respuesta se adivina a tu lado
-pequeño sol destripado-,
escupiendo desde las encías:
“el desastre no fue definitivo
-responde su mirada de estómago-,
al menos esta se salvó”.
domingo, 9 de octubre de 2011
EL PASTOR DE ALDEABONE
Dicen que canté en la barriga de mi madre. Nací en un pequeño pueblo de la campiña italiana, Aldeabone.
Mis padres me llevaron un día a la feria de ganado en la capital de la comarca, mientras yo saboreaba una nube de algodón de azúcar, una gitana me leyó el futuro en la palma de la mano, me dijo que llevaría sobre los hombros una gran responsabilidad, que mi número era el cinco, y mi color el blanco.
Yo hacía diabluras con el balón, intentando emular a mi ídolo Zinedine Zidane, que casualmente llevaba la camiseta blanca del Real Madrid, con el número cinco en su dorsal.
Lo de la responsabilidad me llegó más adelante cuando después de una larga carrera en el seminario, pasando por todas las etapas, sacerdote, obispo, cardenal, como un gusano en su viaje, capullo, crisálida y mariposa, me nombraron guía espiritual de media humanidad.
Aún hoy por los largos pasillos del Vaticano, hago algún amago de ruleta con los guardias suizos.
Ellos no pestañean, pero yo sonrío pensando qué bella es la vida.
Mis padres me llevaron un día a la feria de ganado en la capital de la comarca, mientras yo saboreaba una nube de algodón de azúcar, una gitana me leyó el futuro en la palma de la mano, me dijo que llevaría sobre los hombros una gran responsabilidad, que mi número era el cinco, y mi color el blanco.
Yo hacía diabluras con el balón, intentando emular a mi ídolo Zinedine Zidane, que casualmente llevaba la camiseta blanca del Real Madrid, con el número cinco en su dorsal.
Lo de la responsabilidad me llegó más adelante cuando después de una larga carrera en el seminario, pasando por todas las etapas, sacerdote, obispo, cardenal, como un gusano en su viaje, capullo, crisálida y mariposa, me nombraron guía espiritual de media humanidad.
Aún hoy por los largos pasillos del Vaticano, hago algún amago de ruleta con los guardias suizos.
Ellos no pestañean, pero yo sonrío pensando qué bella es la vida.
jueves, 6 de octubre de 2011
EN EL JARDÍN DE MI CASA
una rana que se llama Ana,
el caracol en la flor,
un ciempiés que se hizo un lio
con las botas de su tío,
y una hormiga despistada
que es amiga de una hada.
En el jardín de mi casa
¿quién lo puede sospechar?
hay un pájaro encantado,
encantado de jugar
al corro de la patata
con toda la vecindad.
Tengo un zoo tan divertido,
¿quién lo quiere visitar?
Jesu 1998
| Jesu 6 años |
En el jardín de mi casa
tengo un zoo particular:una rana que se llama Ana,
el caracol en la flor,
un ciempiés que se hizo un lio
con las botas de su tío,
y una hormiga despistada
que es amiga de una hada.
En el jardín de mi casa
¿quién lo puede sospechar?
hay un pájaro encantado,
encantado de jugar
al corro de la patata
con toda la vecindad.
Tengo un zoo tan divertido,
¿quién lo quiere visitar?
Jesu 1998
domingo, 25 de septiembre de 2011
VIENTO Y BARRO POSADERO
| Venus de Viento-Barro-Fuego |
VIENTO Y BARRO
POSADERO
Y UN BUEN VASO DE BUEN VINO
A la Posada de San José
Qué será de ti dentro de veinte siglos,
después de cuarenta siglos
qué será de tu palabra.
Será como antiguamente
agua y remanso de calles:
la del agua, la del tinte. Qué será de tu alta torre
alma mora de Mangana.
¿Estas piedras, altas, grises,
que se inclinan a tu paso
siglo a siglo,
seguirán tan encantadas
como tus verdes pinos?
Viento y barro, posadero
y un buen vaso de buen vino.
jueves, 22 de septiembre de 2011
Aquiles y la tortuga
En un lugar del Atica occidental, vivía, más dedicado a cultivar su cuerpo, Aquiles, rey de los mirmidones, de cuya memoria guarda Troya una flecha.
Aquiles, coloca sus pies en unos tacos de madera inclinados, ensayando una y otra vez la salida para la carrera corta, pues quiere ganarle unas décimas al viento.
Aquiles salta como si tuviera un resorte, corre cual gacela unos cuantos metros, volviendo lánguidamente al punto de partida.
Entre los espectadores, coreando cada gesto de su ídolo, en aquel buen día de primavera un jabalí, pariente lejano de otro muy famoso que hubo en Erimanto. El jabalí Joaquín, observando las salidas de Aquiles, y a una tortuga que cruzaba las calles de tartán, aprovechó la circunstancia para retar a su gran amigo Zenón, diciéndole:
- Puedes decirme si Aquiles vencerá a la tortuga que el estadio olímpico atraviesa.
El sabio de Elea meditó su respuesta:
- ¿Es la mente como la flecha?, ¿avanza o retrocede?, diez metros por uno, eso hace un metro por cero coma uno.
- El de los pies ligeros nunca podrá pillarla -convino el jabalí-. Por cierto tu esposa Anaximandra prepara una excelente sopa de tortuga.
- Con un buen vino del Ponto.
Aquiles, coloca sus pies en unos tacos de madera inclinados, ensayando una y otra vez la salida para la carrera corta, pues quiere ganarle unas décimas al viento.
Aquiles salta como si tuviera un resorte, corre cual gacela unos cuantos metros, volviendo lánguidamente al punto de partida.
Entre los espectadores, coreando cada gesto de su ídolo, en aquel buen día de primavera un jabalí, pariente lejano de otro muy famoso que hubo en Erimanto. El jabalí Joaquín, observando las salidas de Aquiles, y a una tortuga que cruzaba las calles de tartán, aprovechó la circunstancia para retar a su gran amigo Zenón, diciéndole:
- Puedes decirme si Aquiles vencerá a la tortuga que el estadio olímpico atraviesa.
El sabio de Elea meditó su respuesta:
- ¿Es la mente como la flecha?, ¿avanza o retrocede?, diez metros por uno, eso hace un metro por cero coma uno.
- El de los pies ligeros nunca podrá pillarla -convino el jabalí-. Por cierto tu esposa Anaximandra prepara una excelente sopa de tortuga.
- Con un buen vino del Ponto.
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