domingo, 12 de junio de 2016

UNIVERSO PARALELO

‘La noche 
en la que tres cuchillos se apiaden de tu alma,
en la esquina del Alto Amanecer, 
allá te estaré esperando’.
Poema de las tres lunas. Autor anónimo.

–Empuja tu carro, vamos empuja, sigue empujando, hijo de la escoria.
Los aniquiladores empuñan látigos de fuego que silban con estruendo alrededor de las patas de los condenados.
–El libro -susurra Roeb.
–¿Qué? -lo mira asustado su compañero-. ¿Lo has leído?
–Dice que todo esto ya ha ocurrido antes. Que estos brutos…
–¡Eh, tú, desperdicio, empuja tu carro!
–…desaparecerán.
–¿Y dice cuándo ocurrirá?
–Sí, el libro habla del quinto amanecer blanco.
–¡Bah!, tonterías, tú no sabes leer.
–Y que vendrá el Gran Ser sobre una nube…
–Vamos, esclavos, vaciad el carro -ruge el vigilante.
–… y nos liberará.
–Empuja tu carro, vamos empuja, sigue empujando, hijo de Sorb. 
Los látigos de fuego silban entre las patas de los condenados.
La pequeña estrella roja ilumina apenas las piedras que Roeb tiene que recoger despellejándose las garras. Es ahora el turno de Chrun para empujar.

‘El Acantilado 
tiene la profundidad de un volcán
 y nunca se llena’.
Poema de la Revolución. Autor anónimo.

miércoles, 8 de junio de 2016

ANA Mª MATUTE (1925-2014), CUENTOS DE LA PUERTA DE LA LUNA



Ana Mª Matute, letra K de nuestra Academia, premiada con el Nadal en 1947 y el Cervantes del 2010 por toda su trayectoria, bien pudo haberse convertido en nuestra princesa de las Artes y las Letras, incluso mereció en alguna ocasión el Nobel de Literatura.
Este libro, de mucha lectura, casi 700 páginas, es un recopilatorio de sus cuentos, desde Los niños tontos de 1956, pasando por Historias de la Artámila de 1961, con relatos de los años 60, con una pausa en el tiempo de 25 a 30 años, para acabar en dos relatos de 1993 y 1998.
La escritora se nos cuela de sopetón con una introducción Los cuentos vagabundos, elaborando su teoría de que los cuentos, viajan de un país a otro, se adaptan al paisaje y a las costumbres de sus habitantes, como el que le contaba su abuela en la riojana Mansilla de la Sierra sobre La niña de nieve, cuyo origen ucraniano nos revela.
Esos cuentos peregrinos tienen una voz propia en las cuartillas y adquieren un matiz roto con la distancia de la memoria en la posguerra de esos niños tontos, que han perdido la sonrisa y la inocencia. Son personajes que, como cuentecillas, se van engarzando como perlas negras en un collar que pesa como una losa: la niña fea; el negrito al que le arrancó los ojos un gato por pura envidia; el niño que no sabía jugar y que su madre, como por una rendija, descubre que le arrancaba la cabeza “crac”, a todos los animales que apresaba: grillos, ranas, con sus uñas sucias y negras; o el otro niño, el del altar, “Ay, pobre de mí, que estaba triste y ha venido a mi escuela”.
“Los niños, dice en un relato, eran a un tiempo buenos y malos, tristes y alegres, pobres y ricos”.
Su escritura nos va dejando pinceladas de color entre tanto recuerdo gris: “Recordaba la panza blanca de la gaviotas que volaban sobre el agua, donde había grandes islas de colores violeta, verde y amarillo”. Su verbo fácil y medido: “El perro negro ladraba”. Es una prosa, que hoy llamaríamos poética: “Dentro de las barcas, los pescadores comían en círculo, descalzos”; pero curiosamente no hay espacio para la poesía, solo aparece, como un recuerdo fijado que se repite: “piden agua, piden pan, / no les dan…”.
El ritmo es lento como si asistiéramos a un entierro mexicano de algún episodio del olvidado Pere Calders; o a una escena en Macondo, como en el relato La ronda, donde se respira en cada frase la magia que Gabo plasmaría diez años después en Cien años de soledad, como si el realismo mágico hubiera encontrado ahí su origen natural.
Este lugar es un espacio para encontrar los cuentos de siempre desde otra dimensión, la de los sabañones en la infancia, de la sed que el agua del mar no puede calmar, la del bocadillo de pan con chocolate a las seis y media de la tarde.
Un ejemplo de anti-cuento lo tenemos en La Virgen de Antioquía, en la que el cuento clásico de La cenicienta queda transformado por arte de birlibirloque en la violación de la pobre huérfana, en la verbena de un pueblo.
Por toda la tristeza latente en cada una de las páginas yo no catalogaría esta obra como un libro de cuentos, ni siquiera de anti-cuentos, sino más bien de vivencias, que con el bálsamo del tiempo se van suavizando y cicatrizando.
Ana Mª Matute, nos dio un ejemplo singular, con el paso de los años, ella, decía, no se sentía vieja  su corazón seguía siendo joven.

viernes, 3 de junio de 2016

EL VENDEDOR DE HAIKUS

Hace una eternidad, en un concurso milenario en una isla cercana a Herakleion, se presentaron, para conseguir el triunfo de mejor poeta, los más expertos aedos, de todo el orbe conocido.
Allí estaban, afilando conceptos, Homero junto a Hesíodo, o más bien discutiendo por las obras esculpidas de un tal Hefesto.
El primero declamaba versos dactílicos de una vieja historia de conquistas, de una fortaleza en medio de una tierra baldía.
El segundo usaba un metro yámbico describiendo un viejo escudo adornado con las hazañas de la gloriosa Hera, en las que el pobre Zeus no salía bien parado.
Safo no pudo llegar a tiempo por haber perdido su barco en el último momento mientras contemplaba a un fauno pintando en acuarela una puesta de sol, y envió como disculpa un telegrámmaton por servicio urgente.
El gran maestro Li Po acaparó los mayores elogios, su fórmula: "Vendo dos haikus al precio de uno" fue el modelo comercial a seguir desde el siglo menos ocho hasta la época actual por las nuevas generaciones de poetas.
Aunque hoy ya nadie recuerda el poema ganador, quizá era aquél famoso que decía:
“Desvanecido
El brillo de las hojas
Sueña el otoño”.
Este poema siempre iba acompañado de aquél otro en el que nos habla de la fugacidad del tiempo:
“Vuelan las olas
Con las alas del viento
Tan vaporosas”.

jueves, 2 de junio de 2016

NOMINACIONES Y CITAS


Agradezco las nominaciones de Karen Marce hace 3 meses al premio Infinity-dream-award y de Juana Medina hace tan solo dos días. Desconocía la mecánica de dichas nominaciones por lo que ahora intento corresponder con esta cita:

"El que entra en la vivienda de los príncipes se convierte en su esclavo, aunque entre como hombre libre".

Se supone que fueron las últimas palabras de Pompeyo al desembarcar en las costas de Egipto, huyendo de Julio César. El resultado fue que el rey Ptolomeo XIII le cortó la cabeza y se la envió al dictador romano con el que se quería congraciar, aunque solo consiguió su odio eterno. 

En realidad según el post de Karen hay que seguir los siguientes pasos:
-Adjuntar el logo de Infinity dream award 
-Contar once cosas sobre uno mismo
-Añadir la recomendación de once blogs para seguir

Once cosas sobre uno mismo que nunca se deberían contar:

lunes, 4 de abril de 2016

JOHNNY COGIÓ SU FUSIL

“Bajo el sombrero de ala ancha y un sol de hielo, Johnny se arrastró serpenteando entre la nieve por la árida quebrada de las Rocosas. A su lado un escarabajo escarbó un agujero donde esconderse, intentando escapar del frío. Johnny iba dejando un reguero de sangre.
“Debo tener una costilla rota -se dijo retorciéndose de dolor.” Por la mira telescópica de su Winchester pudo ver a dos de sus perseguidores moviéndose con rapidez de una roca a otra, sin dejar de avanzar, acercándose a su refugio.
“¿Y Ralph, dónde se ha metido -se preguntó inquieto?”
–Ríndete Johnny, no tienes escapatoria, -le dijo Sam, el de la casaca militar.
Johnny se sentó tras una roca, de espaldas a la voz, dejó su fusil,  sopesó su Colt 45, comprobó la munición, dispuesto a enfrentarse cara a cara al tercer enemigo.”

El profesor Arpad deja a un lado la escritura de su última novela, todavía no sabe cómo se va a salvar su héroe de la encerrona. Toca con un dedo el ala del sombrero de copa y Demócrito, el mono de alambre que lo lleva, empieza a temblar como un flan. Echa un vistazo rápido a los paneles. Todo sigue igual, ni una sola vez en los últimos seis meses, ninguna comunicación del exterior. Está aislado, como un ratón al que le han tapiado la puerta. Por suerte, el sistema de regeneración de oxígeno funciona perfectamente. Su alimento a base de comprimidos liofilizados puede durarle otros seis meses. Después, cuando la comida se termine, apretará el botón. Fin, como las novelas del Oeste que firma con el seudónimo Reno, y que nadie podrá leer. El planeta ha dejado de existir. Seis meses sin una sola voz aparte de la suya y los sonidos de las grabaciones musicales. El radar apunta aleatoriamente a todos los puntos de la Tierra, pero nada se mueve. Todas las especies se han extinguido.

domingo, 6 de marzo de 2016

LA PUERTA DE EUROPA I

Frank se coloca la corbata roja ante el espejo:
Din-don.
Alza la vista: el 14 se ilumina. El ascensor frena con suavidad, las puertas correderas dejan pasar a una joven obesa que planta su tipi en medio de la plataforma.
Un chirrido de muelles le recuerda que el de mantenimiento lleva un mes prometiendo que se pasará.
–¿Piso? -pregunta con voz neutra.
–Trece -responde con acento de mecanógrafa.
–Estamos subiendo… -se fija en el estampado de su vestido holgado donde un imperdible se clava pudoroso y muestra la credencial con su nombre-, señorita Rivendel.
–Esperaré -resopla afirmando sus columnas de Hércules.
Con gesto de indiferencia se asoma, pulsa el cierre. A 4 metros por segundo tarda 1’25 en llegar al siguiente piso:
Din-don.
Un 15 rojo destella. Se abren.
–Subimos -le dice a nadie.
Cierra.

jueves, 25 de febrero de 2016

EL VUELO DEL ÁGUILA

La emisora crepita sin cesar las últimas noticias:
–Un Masserschmitt sobrevuela Escocia. Ha esquivado los radares de Dinamarca y los cazas de la RAF.
El cabo Wals anota en su libreta la hora y la probable ruta del intruso alemán:
–Hoy 10 de mayo de 1941, a las 8’50 PM, un avión enemigo se dirige hacia alguna posición cercana a Glasgow. George, hazme el favor de llevar esta nota al Coronel, te está esperando.
–¡Por mí como si se pudre en el infierno! -le da un mordisco a su sandwich de queso y lechuga-, ¡Estoy hambriento, John!
–No seas aguafiestas, o es que quieres acabar ante un pelotón.