sábado, 9 de febrero de 2013

LA CAJITA DE PANDORA


Prometeo era hijo del titán Japeto, al que los bíblicos confunden con Jafet, hijo de Noé, y estaba perdidamente enamorado de la hermosísima Pandora, princesa asiática prometida a Epimeteo su hermano mediano.
La familia de Pandora aportó al matrimonio una caja del metal más bellamente labrado por una tribu de Cilicia descendientes de Tubalcaín expertos en darle forma al hierro, a la plata y al oro.
Ese arcón contenía todos los secretos más preciados: el de la belleza, el del amor, el de la eterna juventud..., bienes todos ellos que eran un regalo para toda la humanidad, siempre y cuando estuvieran unidos y no huyeran descontrolados.

En la celebración de los esponsales, como suele suceder, se bebió algo más de la cuenta, al comienzo una cerveza floja, una mezcla de espelta y agua, pero cuando se terminaron las existencias, Menecio, el hermano mayor de Prometeo, abrió un barril de un exótico licor importado de la India, que llamaron vino, y como no estaban acostumbrados a ese dulce elixir, se emborracharon sin remedio, y se despertaron los malos humores.
Ebrio de celos no pudo soportarlo, quería compartir lo que le estaba vedado. Montó sobre su caballo y en un descuido raptó a la novia. En el caos que siguió cayó el cofre al suelo y se escaparon una por una todas las virtudes.
Prometeo cuando se dio cuenta de lo que había hecho su hermano quiso cerrar el cofre de nuevo pero solo pudo guardar la libertad, pero esta sola ya nada puede hacer, y desde entonces la vejez domina a la belleza y la esclavitud domina a todas las demás pasiones.

Prometeo, aunque puede ver el futuro, nada pudo hacer para evitarlo, tampoco Epimeteo puede corregir el pasado.
Como mal menor se llevó del templo el fuego sagrado para que el hombre no pasara hambre:

"Cuando todo el mundo se retira
yo recojo el cáliz de la esperanza.
Cuando las sombras abandonan la estancia
yo enciendo el fuego de la libertad".

Menecio volvió avergonzado cuando se le pasaron los efectos de los vapores, fue condenado al exilio y con el tiempo se convirtió en el primer faraón egipcio, aunque los ortodoxos dicen que Zeus lo mató con un rayo de los suyos.
Prometeo siguió enamorado de la bella Pandora, y como no quería caer en la tentación se alejó prudentemente. La última vez que lo vieron estaba recluido en un monasterio de Jordania, Petra, donde siempre brilla la luz desde la noche de los tiempos.

martes, 5 de febrero de 2013

GRITO SOBRE EL PUENTE DE KRISTIANIA


El primero fue un grito largo y prolongado, el segundo fue un grito sostenido y sincopado. 

Los señores de la levita vieron a Eduardo danzando sobre sus talones, sujetándose la cabeza para no caer al agua.

Vamos, jovencito, dijo el de la levita negra.

Acompáñanos, dijo el del sombrero hongo.

Cuando lleguemos a la ciudad verás lo que es bueno, dijo el de la levita al llegar al puente.

Cuando lleguemos a la ciudad, te sentirás como en casa, te sentirás como uno más, dijo el del sombrero hongo, pasando una mano apresurada sobre el pretil del puente.

La ciudad te espera, es una ubre hambrienta, es un lechón sonrosado, es un río de rojas pasiones, dijeron los dos hombres al acabarse el puente.

En aquel instante, Eduardo gritó por tercera vez.

Y el de la levita dijo:

También podrás tomar lecciones de canto.

miércoles, 23 de enero de 2013

EL GIGANTE DORMIDO


Hércules no era muy grande, tampoco excesivamente fuerte.
Las leyendas nos lo presentan como un portentoso realizador de hazañas, pero ni todas eran suyas, ni como nos las cuentan, sí, quizás sea cierta alguna, que le robó las manzanas a su vecino, que unció un buey y una mula, que limpió los establos de otro vecino para lo cual desvió el curso de un río…, que aunque en la realidad son pequeñas cosas no carecen de importancia.

Engendrado durante el equinoccio de primavera fue a nacer en el solsticio de invierno, un 25 de diciembre. Cuando era un bebé le mordió un pecho a su mamá la gloriosa Hera, y el surtidor de leche se transformó en la Vía Láctea; jugaba en la cuna con serpientes, las cuales para agradarle le limpiaron con su bífida lengua los oídos, para que pudiera entender el lenguaje de los animales, lo que nos indica que era bueno para los idiomas en una época de un floreciente comercio fenicio y de invasores adoradores de Dionisos.

Hércules no construyó pirámides en Egipto, ni una muralla en China, ni se columpió en los famosos jardines colgantes de Babilonia, pero nos dejó:





una Torre de 62 metros que mira al mar desde el confín de la Tierra coruñesa;

una ciudad: Herculano, sepultada por 16 metros de ceniza, y dos hermosas columnas: Abyla y Calpe, que mientras sujetan el cielo y la tierra,


 el gigante Atlas se puede echar una siestecilla en la playa de Benzú.


 

sábado, 12 de enero de 2013

EL LEGADO DE PENÉLOPE

 
 
Sabia como solo el tiempo puede otorgar, la reina de Ítaca, la fiel Penélope, escribe cada noche una página de la historia de su esposo amado, es una historia triste, imaginada, de guerras entre hermanos, de viajes interminables, de monstruos y seres deformes, de amores con ninfas del desierto, de hijos olvidados; y cada vez que escribe el nombre de su rey, Ulises,  una fuente de lágrimas escurre la tinta sobre el pergamino borrando el fuego de sus recuerdos.
Esta última noche, sin embargo, se ha secado su corazón, muerde sus labios, escribe con sabor a sangre que ha llegado su esposo después de tantos años, disfrazado de loco pordiosero, y su perro Argos, que lo ha reconocido, ladra y expira; que ha tensado el arco y una tras otra las flechas han traspasado uno tras otro a los locos pretendientes.
A Penélope se le escapa una lágrima tan solo por los inútiles y vagos desperdicios de hombres que ya no conocerán más amor que el del poeta al declamar de plaza en plaza sus nombres:
Antínoo, Eurímaco, Anfínomo, Agelao, Eurínomo, Anfimedonte, Demoptólemo, Pisandro, Pólibo, Eurfades, Elates, Cresipo, Leócrito, Euridamante, Leodes, Melantio.
Y los nombres de las doce esclavas que mueren ahorcadas, cruel ejemplo, por haber deshonrado el palacio del hijo de Laertes, el agua, el fuego y el viento han sellado su memoria y ya nadie las recuerda.
La lágrima sola no basta para borrar lo que ha escrito; y lo que queda escrito, por fin, se ha cumplido.

 
 

sábado, 15 de diciembre de 2012

LOS CABALLOS DE AQUILES LLORAN POR PATROCLO









Cuando vieron a Patroclo muerto

tan joven y fuerte y valeroso

los caballos de Aquiles comenzaron a llorar

indignados en su naturaleza inmortal

contemplando la obra de la muerte,

sacuden su cabeza, agitan la crin,

patean la tierra, lloran por Patroclo,

inanimada su carne miserable,

destruido su espíritu indefenso,

desaparecido, sin aliento, devuelto

del rio de la vida a la gran Nada.



Sintió pena Zeus al ver las lágrimas

de sus caballos inmortales,

“En las bodas de Peleo, dijo,

no debí ser tan irreflexivo,

mejor habría sido no regalar mis caballos.

¡Desdichados, qué buscabais ahí abajo

entre esos pobres seres juguetes del destino!

Ni la muerte os acecha, ni la efímera

vejez desgracia os atormenta.

En su padecer os mezclaron los humanos.”



Pero seguían sus lágrimas

derramando los nobles animales

por la desgracia de la muerte infinita.



 

martes, 27 de noviembre de 2012

LONTANÍA


Barco escorando en la ensenada,
sin estelas, a la deriva mi alma,
borracho ausente, cielo en calma,
tanto beso distante, el mar... Nada.

Acantilado ciego, Prometeo,
cargado el pensamiento de cadenas,
mira más lejos, crepúsculo apenas,
mas le desvela un cercano aleteo.

Brisa del fuego su esfera Satán,
corroe un antiguo rencor su sed,
abre el cancel al fiel Leviatán:

rasga horizontes, de hilos obrizos
teje su niebla: ¡El sol en la red!
Y la noche cae,
                         filtrando hechizos.


jueves, 1 de noviembre de 2012

ULISES MANIATADO NO OYE A LAS SIRENAS

Curtidos marineros de Ítaca ejecutaron fielmente los designios de la asamblea. Ulises fue atado de pies y manos al palo mayor de la nave como corresponde a un rey.
- Ulises, divino por tus ardides, le dijo Perimedes, no te oiremos cuando grites nuestros nombres...
- Nuestros oídos estarán sellados con cera virgen..., aseguró Euríloco.
- ...y si mueves las cejas como para indicar que aflojemos tus ataduras..., insistió Perimedes.
- ...más fuerte apretaremos los nudos, completó Euríloco.
El barco lleva en su quilla un busto de Atenea; su nombre no trascendió la singladura de la historia y por tanto lo llamaremos Poté, el cual se desliza serenamente por las tranquilas aguas de Sicilia. "Nunca" jamás había navegado por aquellos parajes, y deseaba llegar cuanto antes al paraíso de las Sirenas.
Ulises siente crujir las tablas del bajel, las velas se hinchan, al percibir el armonioso canto de las sirenas; amarrado al duro mástil de su galera, borracho de mil batallas, delira sobre cubierta, se confunde con el lamento de las olas:
- ¡Así graznan, oh dioses, las gaviotas marineras!, ¿dónde están las sirenas?
El sol ciega sus ojos, y cree oir una voz antigua que le llama:
- Uli...Uli...Uli-seeeessss. ¡Te esperaba!, dice una sirena gris perla, ¡Te deseaba!, canta otra sirena con el cabello dorado y las escamas de oro, ¡Te amo tanto!, susurra la sirena azul cielo.
Ulises se endereza, grita:
- ¡Amigos!, ¡Hermanos!, suplica, ¡Dejadme reposar en esta isla!
Como no le oyen, las cuerdas la piel del pecho le desgarran y se desangra de tanto gritar.
Los marineros mueven su cabeza:
- Quién pudiera estar en tu lugar, apreciar la belleza y seguir vivo.
- Idiotas, les grita ronco Ulises, no es por las sirenas, este es mi lugar, aquí está mi destino.