El
Teniente Peter Falk (46 años), principal responsable de la ceremonia, vigila
atentamente para que todo se desarrolle con precisión de cirujano. Setenta
agentes destacados, a pie de aeropuerto, repartidos cada quince metros en
semicírculos cada vez más amplios. Otros cuarenta controlan una valla metálica
donde se agolpan bajo la lluvia dos centenares de espectadores curiosos. Tienen
prohibido el uso de paraguas, por lo que resisten estoicamente las inclemencias
meteorológicas.
Peter
presiona un receptor en su oído derecho y habla con Sam Peck (Sargento de
narcóticos) que vigila desde la atalaya de la Torre de Control con unos prismáticos
Olimpus:
–¿Sansón?,
aquí Ringo, ¿Me recibes?
Por
los altavoces se oye la voz metálica de una grabación: “¡Ding-dong! El vuelo
procedente de Guanajuato tiene prevista su llegada a las 5:00 PM, ¡Ding-dong!”
–Alto
y claro, Ringo. Cambio.
–¿A
qué hora llegan los de la tele, Sam?
–¿No
te lo han dicho? Cambio.
–¿Qué
me tenían que decir?
–Que
no vienen, pensaba que lo sabías. El director de programación dice que se le
iban a mojar las cámaras y que retocarían imágenes de la última visita. Cambio.
–Qué
última visita Sam, si el Papa nunca ha estado en Purificación.